martes, 20 de noviembre de 2012

Rajoy, un año de incumplimientos y malos datos


El presidente del Gobierno se ha saltado punto por punto su programa electoral, que no contemplaba el copago, los recortes en Sanidad y Educación o las subidas de impuestos. Ayer volvió a justificarse: "Las medidas que estamos tomando hacen daño a mucha gente, pero son imprescindibles"

El Ejecutivo ha sufrido en este tiempo ya dos huelgas generales e incontables manifestaciones. Su peor momento fue antes del verano cuando tuvo que pedir el rescate financiero y la prima de riesgo alcanzó su máximo histórico. Todos los indicadores económicos han empeorado excepto el comercio exterior. El dato más negativo es el del desempleo que se aproxima a los seis millones de personas. A pesar de las malas cifras, según el CIS, desde el 20-N hasta hoy ha perdido solo 8,7% en estimación de voto.

Hace un año Mariano Rajoy ganaba las elecciones por mayoría absoluta. Esa noche comparecía ante los medios de comunicación, en la sede nacional de su partido, para presumir de un "resultado histórico". En su declaración dijo que iba a ser "el presidente de todos" y prometió proteger a los más débiles subrayando que su filosofía sería la del "esfuerzo solidario". "No va a haber milagros", anunció tras una campaña en la que no había dejado de asegurar que su victoria iba a generar de forma automática confianza en España. Su resultado superó incluso al de José María Aznar en el 2000. Desde entonces cada vez que el jefe del Ejecutivo ha tenido que adoptar una decisión impopular, se ha refugiado en el aval que le otorgaron las urnas. Y ha tenido que adoptar muchas: la reforma laboral, los recortes en Sanidad y Educación, el copago, la creación de un banco malo, la amnistía fiscal, la subida del IVA...

En este tiempo Rajoy ha ido incumpliendo punto por punto todo su programa electoral. No le ha importado faltar a su palabra con tal de responder a su principal obsesión: cumplir con el objetivo de déficit. Y ha vendido todos sus 'ajustes' como sacrificios que se deben realizar para salir de la crisis, mientras el malestar social va en aumento. Las manifestaciones recorren las calles de España y es el primer Gobierno que ha sufrido dos huelgas generales en tan solo once meses de vida.

Todos los ministros sabían que iban a enfrentarse a "unas circunstancias difíciles". Así lo repetían antes de hacerse con las riendas. Tras lograrlo, argumentaron que el panorama era mucho peor de lo se esperaban y se aferraron -aún siguen haciéndolo después de un año- a que la culpa de todo es de "la herencia recibida de José Luis Rodríguez Zapatero". Antes de pedir el rescate financiero, un ministro juzgaba que la situación era tan crítica que le parecía difícil que Rajoy sobreviviera en el cargo. Ahora, sin embargo, cree que una vez se ha superado este bache es capaz de agotar legislatura. Los populares piensan que un adelanto electoral sería tirar a la basura el amplio respaldo popular que tienen y que no saben si en otra convocatoria podrían revalidar.

El balance de este año no es muy optimista. Cada cifra económica que se compara con la de hace 12 meses ha empeorado. A excepción del comercio exterior, algo que siempre destaca Rajoy en sus intervenciones. Pero el dato más doloroso es, sin duda, el del paro que, en este año, ha aumentado en más de medio millón de personas. Cuando el PP ganó las elecciones, la tasa de desempleo era del 21,5%. Hoy es del 25,02% y camina hacia los 6 millones. El presidente del Gobierno admite que durante 2013 no se generará empleo. Aunque desde hace un par de semanas trata de despejar algo el horizonte. Ha comenzado a decir que en que en 2014 creceremos. Y en la Cumbre Iberoamericana, dio un paso más allá e incluso aventuró que se podría "adelantar" esa fecha si se resolvía el problema de la financiación.

El peor momento de este Gobierno fue antes del verano. En mayo, aumentó la vigilancia de la Unión Europea, en junio se pedía la "ayuda financiera" y a pesar de ello, en julio, la prima de riesgo se disparaba llegando a los 638 puntos al cierre de la jornada. Todo un récord.

Ahora España vive pendiente del rescate económico. En la Moncloa temen las consecuencias y algunos dirigentes del PP opinan que eso sería "un estigma para Rajoy". El presidente dice que aún no ha tomado una decisión. Opina que no debe dar ese paso si no va a encontrar con el apoyo por unanimidad del resto de socios europeos y tampoco si no se le garantiza que los mercados van a relajar la presión. Por eso en estos meses, ha intensificado sus contactos internacionales y aunque al principio se centró en ganarse el favor de Angela Merkel, después se distanció de la canciller alemana, para buscar la alianza con sus homólogos francés e italiano, François Hollande y Mario Monti, en un intento de combinar políticas de austeridad y crecimiento. En cualquier caso, todo está listo por si es urgente tener que acudir al Banco Central Europeo. Desde su gabinete cuentan que las condiciones ya están cerradas y, aunque descartan un nuevo tijeretazo, dejan abierta la puerta a que pueda afectar de alguna manera a las pensiones.

Por todo ello, no es de extrañar que el principal quebradero de cabeza de Rajoy haya sido la crisis. "Sólo habla de economía, no hace política. No hay otra cosa para él. Es su prioridad", decían sus colaboradores. Hasta que llegaron las elecciones en Galicia y el País Vasco, que le obligaron a lanzarse de nuevo en campaña. Y sobre todo, Cataluña. La decisión del president de la Generalitat de adelantar las elecciones siempre ha sido vista desde el Ejecutivo como un contratiempo. Los que rodean a Rajoy piensan que la reivindicación soberanista de Artur Mas era lo que menos convenía a nuestro país en la actualidad, aunque están convencidos de que lo ha planteado ahora precisamente por eso, aprovechando el momento de debilidad. Además, en el Partido Popular temen también lo que pueda ocurrir en Euskadi y la irrupción de Bildu en el Parlamento vasco.

A pesar de todo el Ejecutivo, respira tranquilo porque considera que en estos meses no ha sufrido un desgaste tan importante como el que cabría esperar. De las generales a ahora, según el CIS, el PP ha perdido 8,7 puntos en estimación de voto. Pero a los conservadores no les preocupa. Primero porque se demuestra que sus iniciativas no les pasan factura, como ha quedado comprobado con la relección de Alberto Núñez Feijóo como presidente de la Xunta de Galicia, y porque consideran que el PSOE no les puede hacer sombra.

Ayer, en su comparecencia en la Moncloa junto a la presidenta de Brasil, Rajoy hizo balance. "¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tomado las medidas que hemos tomado?", preguntaba. El presidente defendía así sus reformas y recortes: "No son solo para reducir el déficit. Son reformas estructurales y buscan mayor integración dentro de Europa. Hoy nuestro principal problema no es ese, sino la financiación". Y reconocía que estas no son fáciles. "Las medidas que estamos tomando hacen daño a mucha gente, son difíciles de explicar, de comprender. Pero son absolutamente imprescindibles para crear riqueza y bienestar", explicó.

Además, dijo que este año ya sabía que iba a ser "malo" y que no le había pillado "por sorpresa". Y que no está en las intenciones del Gobierno "permanecer en situación de depresión". E insistió en que se están poniendo las bases "con reformas de mucho calado que en un primer momento no producen crecimiento como, por ejemplo, la restructuración bancaria". Su conclusión: "Estamos en una situación difícil pero es transitoria. Estamos dando pasos en la buena dirección".

El PP presume de un año "de reformas, austeridad y rigor"

El Partido Popular lanzó ayer una "argumentario" para todos sus cargos en el que presume de haber realizado "en solo un año las reformas necesarias que el PSOE fue incapaz de hacer".

Entre los puntos que destaca habla del sistema financiero y se atribuye "haber conseguido un apoyo de Europa" de 100.000 millones para sanear la banca. Es el último eufemismo que han encontrado los populares para no pronunciar la palabra tabú: "rescate".

También defiende su reforma laboral "para evitar despidos e impulsar la creación de empleo". Lo cierto es que en esta se beneficia al empresario y se abarata la indemnización por echar a los trabajadores. Desde enero a agosto ha habido 50.841 personas que se han visto afectadas por un ERE de extinción. Un 21% más que en el mismo período del ejercicio anterior. Además, después de todos los recortes en Sanidad y Educación, el argumentario popular asegura que "se están garantizando los derechos sociales y la sostenibilidad del Estado del Bienestar". Insiste también en que los Presupuestos son "los más sociales" de la democracia pero sin tener en cuenta el gasto en intereses de la deuda.

cadenaser.com - MARÍA JESÚS GÜEMES - 20-11-2012

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