miércoles, 11 de julio de 2012

Cinco detenidos y 23 heridos en las cargas policiales contra la marcha minera


Una mujer ensangrentada tras una carga policial.

La manifestación de esta mañana en defensa de las cuencas mineras a las puertas del Ministerio de Industria, en el número 160 del madrileño paseo de la Castellana, ha derivado a primera hora de la tarde en fuertes enfrentamientos entre antidisturbios y mineros, que se han saldado, según el primer balance comunicado por Interior, con 21 heridos de diversa consideración. Entre ellos, hay un policía herido por bengala y un periodista herido por pedrada, que se suman a otros 19 manifestantes heridos leves. Además, la policía ha detenidos a tres personas, según Interior. La Jefatura Superior de Policía de Madrid ha elevado posteriormente la cifra de arrestados a cinco.

Por su parte, Emergencias Madrid ha informado de que ha atendido a un total 23 personas, de los que según esta fuente 12 son mineros, seis policías y cinco simpatizantes. Ninguno de ellos reviste gravedad y tienen contusiones y torceduras aunque por precaución. Para una observación más detallada, cuatro de los atendidos han sido llevados a distintos hospitales madrileños.

Entre los manifestantes, según subrayan las mismas fuentes de Interior, "se han detectado grupos antisistema, que han usado lanzacochetes y ladrillos" contra los agentes. El portavoz del ministerio ha avanzado que en breve se difundirán imágenes grabadas por los propios antidisturbios.


Con la columna de 200 mineros que han protagonizado la marcha negra al frente, la protesta había arrancado de la plaza de Colón sobre las 11.15, un cuarto de hora después de lo previsto, con destino a Industria, donde los primeros manifestantes han llegado a las doce y media. La protesta, tras una pancarta con los lemas Sí a la reactivación de las comarcas mineras y No al cierre de la minería del carbón, echó a andar en un ambiente festivo, con grandes explosiones de petardos y un fuerte olor a pólvora. Una hora antes, el punto de partida ya estaba lleno de gente.

Los mineros, que lanzaban petardazos cada dos minutos y gritaban "a por ellos, oe, oe", han marchado protegidos por un fuerte cordón de seguridad compuesto por los propios manifestantes, aunque también vigilaba un amplio despliegue de antidisturbios y municipales. A pesar de la asistencia masiva, Delegación del Gobierno ha mantenido el mismo dispositivo anunciado días atrás. La delegada, Cristina Cifuentes, habló de un dispositivo policial "suficiente y adecuado" para evitar incidentes y garantizar la seguridad ciudadana, sin precisar datos. La sede del PP, en la calle Génova, ha pasado la mañana protegida por 11 furgones policiales, a pesar de que la marcha ni se acercaba al lugar.


 La marcha de los mineros, que han catalizando el descontento de numerosos colectivos sociales afectados por los recortes, ha discurrido tan lenta que, cuando la cabecera ha alcanzado su destino, la cola se prolongaba a lo largo de varios kilómetros, hasta la plaza de Emilio Castelar. UGT y CC OO esperaban reunir a 25.000 personas y la previsión se ha quedado corta, aunque de momento no ha sido cuantificada. La manifestación, al ser muy amplia la Castellana y muy largo el recorrido, ha marchado muy disgregada, lo que dificultaba contar a los participantes.

El tráfico estaba cortado desde Alonso Martínez hasta Cuzco, incluidas las aledañas a la Castellana, lo que ha provocado importantes atascos. En la marcha, Luis, de León, que ha llegado esta misma mañana en uno de los 500 autobuses movilizados desde las cuencas mineras para la ocasión, ha señalado: "Venir es lo más digno que he hecho en muchos años. Es una reivindicación justa". José Manuel Martínez, de solo 12 años, tiene muy claro por qué ha viajado desde Cangas del Narcea a Madrid con su padre: "Si cierran las minas nos quedamos sin cuartos". "La próxima visita será con dinamita" y "si esto no se apaña, caña, caña, caña" coreaba un grupo de manifestantes procedentes de Valencia.

Tras los mineros, los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez e Ignacio Toxo, así como a los responsables de minería de estos sindicatos y los secretarios generales de los sindicatos en Asturias, Aragón y Castilla y León. También se han sumado a la manifestación los alcaldes de la cuencas mineras asturianas, que han estado encerrados tres días en sus ayuntamientos, mientras que continúan su encierro los trabajadores de las minas de varias comunidades mineras. Además, había miembros de los movimientos contra los recortes en Madrid, desde la marea verde de la enseñanza a la negra de los trabajadores del ayuntamiento.

Los primeros manifestantes han llegado sobre las doce y media a la sede de Industria, Energía y Turismo, completamente blindada por vallas, rodeada de furgones y de agentes antidisturbios. A partir de ese momento, la tensión ha ido acumulándose y la situación se ha complicado sobre la una de la tarde, cuando algunos de los mineros han intentado tirar las vallas de protección que rodean todo el perímetro de Industria y han lanzado de forma intermitente todo tipo de objetos, desde petardos, a botellas, palos y piedras y hasta una lluvia de plátanos a los antidisturbios. Incluso han llegado a arrancar adoquines de las aceras para usarlas como munición.

Además de los petos protectores del pecho, los policías llevaban protectores en los antebrazos para evitar los golpes, una protección infrecuente y que desde el principio anunciaba un duro desenlace. Sobre la una y media, han caído varias vallas al suelo y un cuarto de hora después se han producido las primeras cargas policiales con porras y pelotas de goma, tras unas salvas al aire para intentar controlar la situación y advertir a los concentrados.

Al lugar han acudido en ese momento decenas de agentes, que estaban en calles aledañas a la espera de ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. El aumento de la tensión ha coincidido con la llegada a la zona de los 200 mineros, que recorrieron a pie 400 kilómetros hasta llegar a Madrid el pasado fin de semana. Este grupo, que ha marchado dividido en seis columnas según su procedencia, se ha puesto en pie esta mañana tras descansar apenas unas horas en Ciudad Universitaria tras la simbólica marcha nocturna de anoche.

Mientras llegaban las columnas, un grupo de unos 30 antidisturbios, parapetados tras sus escudos, armados con escopetas de pelotas de goma y con los brazos levantados, se ha agrupado en una esquina de la sede y han provocado a los manifestantes grabándolos con unas cámaras. Los mineros han respondido de forma airada con nueva y contunden una lluvia de objetos.

A las dos de la tarde, los líderes sindicales de la marcha negra han leído sus reivindicaciones en una tarima colocada a la altura de Cuzco. Ningún representante del departamento que dirige el ministro José Manuel Soria ha recibido a los mineros, que enuncian el recorte del 60% de las subvenciones para este año, lo que se temen que suponga el cierre de las minas del carbón. Mientras, la batalla campal se concentraba más abajo, a las puertas del Ministerio de Defensa, y más arriba, junto al estadio Santiago Bernabéu, donde estaban aparcados los autobuses de los manifestantes.

Una hora después, finalizados los mítines y tras varias cargas en distintos puntos de la Castellana, la situación ha ido calmándose poco a poco. Los manifestantes han comenzado a disgregarse y muchos de ellos han bajado andando desde Raimundo Fernández Villaverde al Bernabéu para marcharse en los autobuses. Los autocares han partido de regreso a las cuencas mineras entre aplausos de muchos manifestantes, que han acudido a despedirlo. Esta arteria principal de la ciudad sigue cortada y hay mucha policía dando vueltas.


EL PAÍS.com - F. Javier Barroso - Madrid 11 JUL 2012


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